Las bolas chinas, también llamadas bolas Ben Wa o bolas de geisha, son unas milenarias pesas vaginales que vienen de Japón y causan mucha curiosidad ya que tienen a su alrededor numerosos mitos y leyendas. Actualmente es un producto estrella en nuestras fiestas tuppersex, aunque menos conocidas que los vibradores tienen gran demanda puesto que sirven para fortalecer los músculos del suelo pélvico y fomentan un mayor control y disfrute de las relaciones sexuales para la mujer. Se recomienda el uso de las bolas chinas como terapia para tonificar tras el embarazo y el parto como en la menopausia, porque mantienen la vagina elástica evitando desplazamientos de vejiga y útero producidos con el paso del tiempo y ciertas actividades.

Las bolas chinas ¿qué son?, por lo general, dos esferas unidas por un cordel que sirve para manipularlas y a su vez contienen en su interior otras bolas metálicas más pequeñas que generan una especie de vibración cuando se mueven. Las introducimos en la vagina en la postura que nos resulte más cómoda, en el mismo lugar que se colocan los tampones (músculo pubocoxígeo); al principio pueden parecer grandes pero se introducen sin problema. Las bolas chinas deben de utilizarse con lubricante de base agua como cualquier otro juguete sexual aunque sean para crear fortaleza en la zona.

Una vez nos ponemos en movimiento, la gravedad va a hacer el resto: las bolas tenderán a caer y nosotras contraeremos el músculo para evitar que caigan. Al sentir esa vibración nuestros músculos van a intentar sujetarlas, realizando pequeñas contracciones involuntarias ya estamos haciendo pesas con nuestro suelo pélvico, eso permite que trabaje sin que nosotros lo notemos. El choque de unas bolas con otras produce un sutil efecto vibratorio, que golpea suavemente las paredes de la vagina, generando una estimulación muy suave que no pretende el orgasmo inmediato. Por eso tienen un peso y cierta rigidez para realizar la función para la que están diseñadas, para que dé resultado la persona debe de estar en movimiento.

No vale utilizar las bolas chinas mientras se está sentada en una silla de oficina o viendo la televisión, se debe de estar en un continuo ejercicio. Si al principio no están familiarizadas con la sensación pueden moverse solo dentro de casa. Si te resulta complicado al principio, puedes realizar el ejercicio tumbada. En la cama boca arriba, tira con una mano del cordel intentando extraer las bolas mientras contraes tu suelo pélvico intentando realizar un pulso contigo misma para que no salgan.

La higiene es importante, conviene antes y después de cada uso lavarlas con agua y jabón neutro, de vez en cuando, esterilizarlas metiéndolas durante 10 minutos en agua hirviendo. No utilizarlas durante la menstruación ni durante las relaciones sexuales, así como no utilizar las mismas bolas chinas que otra persona por el riesgo de contagio de ETS. Guardarlas en una bolsita de tela resulta ideal para aislarlas de la suciedad externa como cualquier otro producto erótico.

Mientras una mujer utiliza las bolas chinas no sentirá ninguna sensación en especial. Puede llegar a creer que la gente nota el ruido de ellas, pero es solamente la vibración silenciosa de las bolas metálicas en el interior. Como todos los ejercicios es  mucho más eficaz la regularidad durante poco tiempo que 6 horas seguidas un solo día. Se pueden usar a diario y lo aconsejable es realizar un ejercicio progresivo.  Al principio, podemos comenzar usándolas 15 minutos  mientras  realizamos nuestras cosas de manera fácil, simple y discreta; luego, podemos incrementar el tiempo hasta alcanzar los 30 minutos. Si notamos agujetas podemos dejar de usarlas por un par de días y comenzar de nuevo con el tiempo anterior.

Por tanto, las bolas chinas sirven tanto para la salud como para el placer, puesto que su utilización en la ejercitación de la musculatura del área genital favorece sensaciones eróticas y placenterasgenera beneficios para la salud: incrementando la sensibilidad y la circulación sanguínea de la zona, mejorando la lubricación vaginal natural, también aumenta la intensidad y duración de los orgasmos y reduce los problemas de pérdidas de orina que sufren muchas mujeres. Además, el mero hecho de llevar bolas chinas puede resultar muy erótico como llevar lencería sexy. Si finalmente te has decidido y te atreves con ellas, adquirirlas te resultará bastante sencillo y de lo más discreto ya que se venden en nuestra sección de bolas chinas y en nuestra máquina sex shop 24h situada en la estación de servicio Repsol de la Calle Arturo Soria 29 (Madrid)

 Diviértete sin tabúes, atrévete 😉